A lo largo de los años, escucho un comentario recurrente sobre la herida materna y las luchas con la comida. 

Se sugiere que las personas que padecen luchas con el plato revisen su herida materna, que profundicen en la relación que tuvieron (o tienen) con su mamá porque ahí podría encontrarse una llave que destrabe el malestar de un desorden alimenticio. 

Quise reflexionar sobre este tema porque, frecuentemente, he visto que se consideran temas vinculados y se asume que, para sanar una lucha con la comida se debe sanar la herida materna. 

¿Es cierto? 

Aun cuando hay un valor en revisar el pasado, legitimarlo, creo que esta articulación del asunto como relación causal puede ser más problemática que útil. 

Te contaré mi punto de vista, lo que me ha enseñado la experiencia, de manera que no añadamos más confusión.

 
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Camila Serna – IG: @franca.maravilla
Coach, podcast, autora del libro Yo debería ser flaca, publicado por Penguin Random House.
 

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